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Nos alejamos del cemento gris de la ciudad para dirigirnos a la verde extensión del suburbio norte. Allí donde antiguamente se trabajaba el campo y era zona fronteriza, hoy en día se encuentran los barrios residenciales más exclusivos: Vicente Lopez, Olivos, Martinez, Acassuso, San Isidro y Tigre. Cada uno con su particularidad describe “la vida en los alrededores”.
Nos detenemos en San Isidro que conserva el nombre del Patrono de los labradores como así también sus calles adoquinadas con reminiscencias coloniales y la Catedral neogótica, testimonio de la voluptuosidad de la zona junto con sus residencias coloniales en medio de barrancas naturales. Todas estas casonas pertenecieron a tradicionales familias de Buenos Aires que pasaban sus vacaciones en San Isidro.
Otro antiguo sitio vacacional es Tigre. Nos dirigimos allí, hacia el lugar de las regatas por excelencia y de los majestuosos Clubs de Remo Internacionales ubicados en el Paseo Victorica. Fuera del continente nos embarcamos en una aventura por la Venecia salvaje de Sudamérica: el Delta del Tigre. Una vez allí recorremos parte de sus 14.000 Km. cuadrados de selva subtropical y nos aventuramos en uno de sus canales para llegar al lugar de almuerzo: El Gato Blanco. Este renombrado restaurante isleño presenta exquisitos platos criollos e internacionales en un marco natural sublime. |